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Entrevista a un exterrorista del IRA convertido |
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 Gonzalo Altozano- Shane Paul O'Doherty es un ex terrorista del IRA que se encontró con Dios en la cárcel, donde cumplió 14 años cuando fue condenado a treinta cadenas perpetuas. El tiempo en la cárcel lo dedicó al estudio y a la oración. Y a reflexionar sobre el bien y el mal, sobre las víctimas del terrorismo, sobre los derechos humanos, sobre la fe religiosa.
Fue uno de los primeros miembros del IRA en hacer público su arrepentimiento y su rechazo a la violencia. Veinte años después de su puesta en libertad, O’Doherty cuenta su apasionante conversión en "No más bombas" (Ed. Libros Libres).
-No es usted el primero que encuentra a Dios en la cárcel. -Es uno de los mejores lugares para hacerlo. Sobre todo cuando, como a mí, te caen treinta cadenas perpetuas. Una condena así sirve para entender eso que llaman “eternidad”.
-¿Dónde empezó su camino de vuelta? -En la cárcel de Brixton.
Una vez le pregunté al capellán, el jesuita Anthony Lawn, dónde podía
encontrar pruebas de la existencia de Dios.
-¿Qué le respondió?
-“En los Evangelios, por supuesto”.
-¿Usted qué hizo?
-Leerlos por primera vez en mi vida. Los cuatro. De un tirón.
-¿Con qué se encontró?
-Con un hombre, Jesucristo, que me atrapó de inmediato.
-¿Qué le atrajo de Él?
-Su personalidad; sus opiniones y actividades radicales; su oposición a
la hipocresía; su dedicación a los pobres; sus alusiones
revolucionarias sobre el amor a los enemigos...
-Eso último no se lo enseñaron en el IRA. -No. En el IRA aprendes que al enemigo no se le ama: se le mata. Tras leer, de golpe, los Evangelios, mi idealismo republicano empezó a resquebrajarse.
-¿Qué aceleró el proceso? -La lectura, antes del juicio, de las pruebas que se iban a presentar contra mí. Ahí estaban los informes médicos de personas inocentes cuyos nombres no estaban en las cartas bomba que enviaba.
-Esos informes... -Eran la prueba de que lejos de ser un idealista, yo era un delincuente, un violador de los derechos humanos.
-Tras el juicio, le envían a la prisión de Wornwood Scrubs. Allí comienza un periodo de reclusión aislada que duraría más de un año. -Que me sirve para proponerme varias metas: aferrarme a un idealismo puro, ser mejor persona, alejarme de la violencia, luchar por un futuro mejor...
-Sin embargo... -Tenía una asignatura pendiente: mis víctimas.
La entrevista íntegra en la contraportada del Semanario ALBA de esta semana, en la sección Hablemos de Dios.
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