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Austria:la sociedad fomenta lo que luego condena |
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Aunque existen factores genéticos, una sociedad “enferma en lo sexual” provoca este tipo de abusos con más frecuencia, según explica el psiquiatra Enrique Rojas. Una postura compartida por el catedrático Aquilino Polaino, que destaca que “un ‘consumo’ excesivo del sexo puede configurar mentes patológicas”.
Todos los psiquiatras coinciden en señalar que en la mente del técnico electricista e incestuoso Josef Fritzl, de 73 años, que encerró durante 24 años a su hija Elisabeth en un zulo del sótano de su casa y a la que violó sistemáticamente teniendo con ella siete hijos, existe un trastorno patológico grave, poseído por el ejercicio del poder, tiránico y de dominio sobre otros.
Pero son otros muchos los que se atreven a
asegurar que no todo es patológico, ya que si a una persona no se le
educa en ordenar su sexualidad, en un autocontrol de los impulsos
sexuales, la sexualidad se convierte en un trastorno
obsesivo-compulsivo, en una adicción sexual, y si se produce una
adicción no se respetan los límites, se traspasan barreras y se invade
la vida de los propios hijos.
“Está claro que en el caso de Josef Fritzl existe un trastorno de la personalidad grave y una patología esquizo-afectiva. Sin embargo, las relaciones incestuosas, que se producen más de lo que quisiéramos en nuestra sociedad occidental, se deben también a un excesivo consumo del sexo, y la fuerza de la costumbre puede configurar mentes patológicas”, afirma Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología.
Reportaje íntegro esta semana en ALBA
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