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Rodríguez González, Agustín Ramón. Trafalgar y el conflicto naval anglo-español del siglo XVIII. Madrid 2005. Ed. Actas. 459 págs. Le sientan bien las celebraciones a la historia. Sin duda, la mejor de todas fue la conmemoración del bicentenario de la Revolución Francesa que derribó, ya hace años, el mito de la libertad, igualdad y fraternidad para poner de manifiesto la tiranía y las matanzas de los revolucionarios.
Claro que con las efemérides se corre el riesgo de que al fijar tanto la mirada en el acontecimiento concreto no se vea el contexto que lo rodea, de manera que el árbol impida ver el bosque. Por eso me parece que es un fecundo acierto el esquema con el que estudia la batalla de Trafalgar Agustín Ramón Rodríguez. Al encuadrar la célebre batalla en el siglo XVIII, este autor rebate con éxito la opinión generalizada, por no llamarla tópico, de que el conflicto naval anglo-español del siglo XVIII no es la historia de cómo los hábiles marinos de Albión derrotaron a sus rivales españoles y les arrebataron su Imperio (Pág. 453). Igualmente prueba Rodríguez González, gran especialista de historia naval, que ni Trafalgar significó el fin de los planes para invadir Gran Bretaña, puesto que dichos planes ya habían sido abandonados por el emperador, y que Trafalgar tampoco le proporcionó el dominio de los mares a Gran Bretaña, pues ya lo había conseguido cien años antes, durante la Guerra de Sucesión, dominio que mantuvo a lo largo de todo el siglo XVIII, aunque fuera con altibajos. Javier Paredes jparedes@semanarioalba.com
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