A primera hora de la mañana, el Pontífice ha recibido en el Palacio Arzobispal, acompañado por el arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, acompañado por su esposa y sus tres hijos, la alcaldesa de Valencia Rita Barberá, y el presidente de la Diputación, Fernando Giner, con su familia.
Tras ello se ha dirigido en vehículo panorámico al escenario levantado junto al puente de Monteolivete, en las inmediaciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde ha presidido la misa conclusiva del EMF, en la que ha empleado para la consagración el Santo Cáliz de la Última Cena que se venera en la Catedral de Valencia.
Más de 50 cardenales, 450 obispos y 3.000 sacerdotes de los cinco continentes han participado en la multitudinaria misa que ha presidido el papa Benedicto XVI. En la eucaristía han tomado parte en un lugar preferente los reyes de España y la familia real. En representación del gobierno han asistido el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y el de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
También han participado el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, la alcaldesa Rita Barberá y el presidente de la Diputación Fernando Giner, así como el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, al que el Papa ha recibido al termino de la eucaristía en las dependencias situado bajo el altar.
Un coro formado por más de 200 padres y madres de familias valencianas, acompañado por la Orquesta de Valencia, ha cantado en la misa conclusiva.
Al concluir la eucaristía el Papa ha leído un mensaje final en el que ha anunciado también la designación de la ciudad de México como sede del próximo VI Encuentro Mundial de las Familias en 2009.
Al término de la misa, Benedicto XVI, ha modificando el programa previsto de regreso al aeropuerto de Manises a donde iba a ir en coche cubierto, se ha subido al vehículo panorámico con el fin de "despedirse de los valencianos", según fuentes de la organización, en un recorrido por el centro de la ciudad, hasta el aeropuerto de Manises, donde los reyes de España le han despedido.
Finalmente, Benedicto XVI ha subido a un avión de la compañía Iberia que ha despegado a las 13 horas hacia Roma. |