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El 'Evangelio de Judas', una operación de marketing |
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Es todo un logro del marketing anticatólico vender un conocido documento gnóstico del siglo IV -el ‘Evangelio de Judas’- como una novedad editorial que “sacudirá los cimientos del cristianismo”. Otro ‘código Da Vinci’.
Hay que admitir que presentar como gran novedad editorial “que va a sacudir los cimientos de la fe cristiana” un documento gnóstico del siglo III o IV que ya fue comentado -y descartado- por san Ireneo de Lyon es toda una hazaña de marketing, pero revela, más que las habilidades de los publicistas, “la profunda ignorancia de los medios sobre Historia antigua en relación con el Evangelio gnóstico de Judas”, según el director de la revista estadounidense Crisis, Brian Saint-Paul.
En realidad, no se trata de un ‘Evangelio’, sino de una de las hasta cuatrocientas narraciones sobre la vida de Cristo, la mayoría de ellas escritas con el ánimo de apoyar las tesis de alguna secta, en este caso la secta gnóstica de los cainitas. Los gnósticos creían en una oposición frontal e irreconciliable entre el espíritu -creado por Dios- y la materia, obra de un malvado demiurgo que los cainitas identifican con el Yahvé del Antiguo Testamento; de ahí que reivindiquen como sus héroes a todos los personajes que salen mal parados en el relato veterotestamentario.
Hacia el año 180 d. C, el obispo de Lyon, san Ireneo -que conoció a san Policarpo, discípulo de san Juan-, enumera en su libro Contra los herejes grupos gnósticos que difundían doctrinas extrañas, y cita el Evangelio de Judas: “Y dicen [los gnósticos de la escuela cainita] que Judas el traidor fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque sólo él entre todos conoció la verdad para llevar a cabo el misterio de la traición, por la cual quedaron destruidos todos los seres terrenos y celestiales. Para ello muestran un libro de su invención, que llaman el Evangelio de Judas”.
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