|
Las apariciones de la Virgen en Medjugorje atraen a un millón de peregrinos al año |
|
|
|
“Lugar entre las montañas”. Eso significa Medjugorje (Bosnia-Herzegovina), una pequeña aldea que recibe un millón de peregrinos al año, venidos de todo el mundo y a los que diferencian su raza, cultura, lengua y condición, unidos tan sólo por una inquietud: encontrar al mismo Dios.
Medjugorje es un nombre que a muy pocos españoles les suena, pero que va tomando fuerza en los corazones de los peregrinos cristianos que llegan desde España a este lugar. Es un pequeño valle ubicado entre las montañas de los Balcanes, de difícil acceso, al que, sin embargo, en los últimos veinticinco años han llegado otros veinticinco millones de peregrinos desde los puntos más lejanos del planeta.
El pueblo en sí es uno de tantos de la vieja Europa del Este. Sin embargo, recibe una auténtica marea humana y multicolor de hombres y mujeres que responden con su viaje a una inquietud interior. Según el testimonio de miles de ellos, responden con su viaje a un “llamado”, y son recibidos por Dios, en incontables ocasiones, con una profunda conversión, con un reencuentro con el Padre abandonado hace años. Y es que cuando uno llega a Medjugorje lo hace con la curiosidad natural por el fenómeno de las posibles apariciones, pero esto pasa a un segundo plano al ver como la gente se convierte a puñados, pasando del esceptismo a la oración entregada y de ésta a la confesión en apenas unas horas.
|