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Luis del Pino y Enrique de Diego, entre otros, cuentan su experiencia a la hora de buscar la verdad en torno al mayor atentado de la historia reciente de España. Según estos investigadores, las pruebas falsas y los indicios llevan a no descartar en modo alguno que la mano de ETA se encuentre detrás de las explosiones, sino más bien todo lo contrario. Los expertos no descartan a los islamistas, pero aseguran que el atentado de los trenes de Madrid se fraguó en España y en gran parte por españoles.
Dos investigadores comprometidos con esclarecer el 11-M, Luis del Pino -colaborador de CityFM, Libertad Digital, El Mundo y la Cope- y Enrique de Diego -subdirector de Época y autor de Días de infamia-, aseguran que la versión oficial es falsa, que Al Qaeda no fue responsable, aunque pudo participar, y que el Gobierno oculta algo. Hay que seguir investigando. Han pasado dos años del atentado terrorista más grave de la historia de España y los hechos se van aclarando gracias a la desclasificación del sumario por parte del juez Juan del Olmo y la labor de los periodistas. ¿Quién ideó los atentados? ¿Participó ETA en su ejecución? ¿Quién puso los explosivos? ¿Qué fue lo que explotó en los trenes? ¿Tiene el actual Gobierno algo que ocultar? Si no es así, ¿por qué ha ocultado información fundamental sobre el atentado? Se trata de preguntas clave para el esclarecimiento. Los datos desvelados desde aquel aciago día no han hecho sino desmontar la versión oficial, cada día menos verosímil. Para Luis del Pino, autor del recién publicado libro Los enigmas del 11-M, el obstáculo principal que ha dificultado su investigación es que “todavía hay muchísima gente que no está informada de lo que sucedió, con lo cual hay muchos que tienen información que podría ser valiosa, pero como siguen anclados en la versión oficial, no piensan que esa información pueda tener valor”. “También he encontrado gente que se niega a colaborar y otros que no tenían ganas de investigar”. “Incluso personas que trataban de despistar las investigaciones”, apunta. Enrique de Diego, subdirector de Época y autor de Días de infamia, cita obstáculos políticos. “Mi principal muro es político, es la negación del Gobierno a extraer las conclusiones de lo que ocurrió entre el 11 y el 14 de marzo”. “También son un enorme obstáculo los complejos de la derecha para cuestionar la legitimidad de origen de un Gobierno surgido de una conmoción nacional”. Más información en el número 75 de ALBA.
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