|
El recién nombrado embajador español ante la Santa Sede señaló a ALBA que la fidelidad a su fe católica será “primordial” a sus compromisos políticos. No obstante, señala que “no son tantos” los conflictos abiertos entre el Gobierno y la Santa Sede, aunque “trabajará” para mejorar las relaciones. Primer objetivo: preparar la visita del Papa a Valencia.
El presidente Zapatero ‘vendió’ el nombramiento de Vázquez como un elemento que “permitirá mejorar las relaciones entre el Gobierno y la Santa Sede”. Y es que en los últimos meses se han ido acumulando los conflictos con la Iglesia. Al ‘divorcio exprés’ se sumó la legalización del ‘matrimonio’ homosexual. La Iglesia mira además con recelo la nueva Ley Orgánica de Educación: además de dejar en el ‘limbo’ a la asignatura de Religión, la Iglesia recela de que la Educación para la ciudadanía se convierta ‘de facto’ en una asignatura de ‘adoctrinamiento’ laicista. A esto hay que sumar ahora el conflicto abierto por la financiación de la Iglesia. Demasiados conflictos en los que el Gobierno ha tratado de ‘puentear’ a la Conferencia Episcopal para tratar de resolverlos directamente en Roma. De momento, la Santa Sede deja claras sus prioridades. Rajoy es recibido por Benedicto XVI y Moratinos por el cardenal Sodano. Llegados a este punto, nada mejor que un cambio de timón. Y mejor si el sustituto es uno de los pocos declarados católicos del PSOE. Su nombramiento ha recibido los honores y aplausos de todos. “Ora pro nobis”, le decían en un reciente ‘sarao’ madrileño. Vázquez se deja querer. Pero tiene ante sí el reto de compaginar su fidelidad al Gobierno que le nombra, al tiempo que no traiciona su fe. ¿Cuál de las dos fidelidades ganará?, le pregunta este cronista. “La fe es primordial, está por encima de todo”, responde, al tiempo que señala que los conflictos abiertos “no son tantos”. Sin duda, un ‘optimista antropológico’ como Zapatero. Más información en el número 73 de ALBA. |