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La persecución a los cristianos es habitual en los Estados islámicos y en los países comunistas. En el caso del Islam, la persecución se produce por motivos religiosos y la cárcel y la muerte están a la orden del día. Orbán de Lengyelflva, director de Ayuda a la Iglesia Necesitada, calcula que el número de cristianos muertos por odio a su fe asciende a unos 140.000 cada año.
Entre los cristianos que salen peor parados están los protestantes, porque, según Orbán de Lengyelflva, autor de dos libros sobre las persecuciones, “los católicos creen, pero no evangelizan tan abiertamente como los cristianos protestantes. De este modo, los cristianos protestantes se hacen más conocidos y, por tanto, sufren más violencia”. Orbán de Lengyelflva, director de Ayuda a la Iglesia Necesitada, organización dependiente de la Santa Sede, fue perseguido en su juventud en la Hungría comunista a causa de su fe. Los asesinatos de cristianos se producen, fundamentalmente, en África, Asia y, en menor medida, Sudamérica. Matan cristianos por razones políticas regímenes comunistas como China, Vietnam y Cuba o los islamistas, desde Indonesia a Nigeria. Todo ello sin olvidar que el cristiano también es blanco de las iras de la delincuencia de los narcotraficantes, proxenetas y pederastas, y de los oligarcas y dictadores. En principio Europa, Norteamérica y Oceanía están libres de asesinatos de cristianos, aunque se puede producir alguno de forma aislada. Ante estos datos, podríamos distinguir entre la sociedad occidental, que respeta los derechos fundamentales de los cristianos, y el resto de las sociedades, ya sean comunistas o islámicas, que no los respetan. Más información en el número 71 de ALBA. |