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Los niños de la familia catalana Arrabal necesitan enseñanza en castellano porque su sordera les dificulta el aprendizaje en catalán. ALBA se ha puesto en contacto con diversos expertos que aseguran que los niños con implantes cocleares necesitan recibir la educación en una sola lengua, la que hablan los padres, para no complicar aún más su aprendizaje.
Francisco y Encarnación Arrabal, catalanes de nacimiento y castellanoparlantes, llevan años luchando para que sus dos hijos, Héctor y Eloy, sordos de nacimiento y con implantes cocleares, reciban una educación en castellano. Los dos defienden que es la educación adecuada para sus hijos, ya que de otra forma no conseguirán asimilar ningún idioma. Pero desde la Generalitat de Cataluña se les ha negado ese derecho en repetidas ocasiones amenazando incluso a Encarnación con retirarle la custodia de los niños. Su lucha ha llegado ahora a los medios, consiguiéndose, al fin, ciertos resultados. Eso sí, no los suficientes para evitar que esta familia catalana tenga que emigrar a Alicante. ALBA se ha puesto en contacto con distintos expertos para conocer sus reacciones ante este caso. El presidente de la Sociedad Médica Española de Foniatría (SOMEF), José López-Tappero, tiene muy claro que “el implante es un círculo donde tienen que estar de acuerdo la familia, el logopeda y el colegio. La rehabilitación no la protagoniza uno de ellos, sino los tres”. En niños pequeños el peso específico de esa rehabilitación recae en la familia, por lo que “el idioma de la familia es el idioma que se tiene que utilizar en la rehabilitación de ese implantado”. En caso contrario, si esos niños utilizan un idioma en el colegio diferente del que se habla en casa, tendrán muchas dificultades. El doctor López-Tappero es tajante al afirmar que hay que unificar criterios entre el colegio, el logopeda y los padres, “pero siempre mandando la familia, siempre. La ciencia dice que ese triángulo entre la familia, la sociedad y los técnicos que rehabilitan tiene que estar unido. Si el niño es de familia castellanoparlante, cae por su propio peso que esa adaptación se tiene que hacer en castellano”. Más información en el número 70 de ALBA. |