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La Fundación Schering ha patrocinado un informe del Equipo Daphne, formado por siete ginecólogos, sobre la evolución de la anticoncepción en España. Concluyen que los ‘descansos’ recetados en el uso de la píldora anticonceptiva son una “vergüenza nacional”, y hacen un llamamiento a las Consejerías de Sanidad de las CCAA para que cofinancien los anticonceptivos.
El pasado miércoles 26 de enero se presentaba en Madrid el libro La evolución de la salud en España: sociedad, salud y medios de comunicación, patrocinado por la Fundación Schering y elaborado por el Equipo Daphne, formado por siete ginecólogos que realizan este estudio de manera bienal. De esta manera se pueden observar la evolución en el uso de distintos métodos anticonceptivos por franjas de edad. El preservativo, por ejemplo, era utilizado en 1997 por el 14,2 por ciento de adolescentes entre los 15 y los 19 años; en 2003 ha pasado a ser el método anticonceptivo preferido para el 35,8. El profiláctico también gana adeptos entre los jóvenes, al pasar del 25,1% al 44,7% de uso en los jóvenes de 20 a 24 años, de 30,5% a 40,1% entre 25 y 29 años; y de 21,6% a 38,5% entre los 30 y 34 años. De la misma forma, los porcentajes de uso de la píldora anticonceptiva también se vieron elevados en todas las franjas de edad, salvo entre los 30 y los 34 años, que pasó del 22,4% de uso en 1997 al 20% en 2003. En general, la encuesta realizada sobre mujeres en edad fértil revela un incremento en el uso de métodos anticonceptivos. “Todo va muy bien y de pronto nos encontramos con las estadísticas del aborto, que nos indican que algo está fallando”, señala el presidente del Colegio de Médicos de Orense, José Luis Doval. En su opinión, fallan “las actitudes” para hablar de estos temas dentro de la familia. “Hacemos un llamamiento a las comunidades autónomas para que introduzcan educación sexual en las escuelas y cofinancien los métodos”, concluye Doval. “¿No le parece que lo que sobra precisamente es información anticonceptiva?”, le pregunta este cronista. “No, tenemos que constituir una red de información, formación y atención sanitaria; una vez construida esta red, sí que podremos culpabilizar a los jóvenes por irresponsables”, responde Doval, que defendió abiertamente iniciativas públicas como el Centro Joven del Ayuntamiento de Madrid, donde se dispensan píldoras anticonceptivas y poscoitales abortivas sin criterio ninguno y con cargo al contribuyente. Más información en el número 70 de ALBA. |